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Entrevista

Entrevista

¡OH! Hablemos sobre su carrera artística.
Pienso que estoy en una nueva etapa, muy interesante y especial en mi carrera.

Me considero un artista ejecutivo, ya no hay ese artista del siglo XIX, abandonado en su estudio esperando a que venga un gran mecenas, lo salve y lo ayude a surgir.

Creo que en estos momentos ya en todas las profesiones, eso ya no existe. Un artista, un profesional del arte, un médico un abogado debe buscar proyectos, estar en todo lado buscando cómo insertar su trabajo, cómo poder ser más exitoso en ese proceso.

En esta nueva etapa estoy manejando mi carrera de dos maneras. Soy, por un lado, el pintor José Miguel Bayro Corrochano y por otro, tengo el estudio Bayro Corrochano; entonces, soy el creador de mis obras y el director de un estudio que brinda un servicio integral al coleccionismo.

Estoy trabajando con algunos empresarios que regalan obras de arte cada fin de año, en carpetas. Puede ser un grabado o más, en carpetas en las que se adjunta un catálogo de mi obra.

Me piden ciertas colecciones y mi estudio brinda ese tipo de servicios a la gente.

¡OH! ¿Qué hizo Ud. Dé ese giro en su oficio?
Yo tuve hace tres años tres exposiciones muy importantes, una en el Museo de Arte en Bolivia, una en el museo Nacional de Arte Virreinal en Puebla, un museo precioso de arte virreinal, donde presenté 120 piezas. Además, presente dos exposiciones muy grandes en la Galería Misrachi del Distrito Federal, donde tengo mi obra hace seis años.

Después me dije y ahora cuál es la siguiente etapa y entré en un estado de conflicto, Hablé con Silvia Pandolfi, exdirectora el Museo Carrillo Gil (D.F) y le pregunté ‘qué debo hacer ahora como artista’.

Ella me dijo: ‘ha llegado el momento de expandirte, tienes que entrar a Europa, a Estados Unidos, participar en bienales, concursos, abrirte un poco más’. Entonces comencé a trabajar en eso.

Hace tres veranos seguidos que voy a Europa buscando contactos, materiales, libros, visitando museos.

¡OH!¿Qué siente al tener una carrera afirmada y reconocida?
(Me siento) muy contento y satisfecho, pensando que he hecho mucho, pero que me falta mucho.

¡OH!: Hubo alguna persona o personas que influyeron e su decisión de optar por el arte?Mi familia. Mis hermanos Guillermo, Carlos y Mauricio .Yo soy el menor de todos.

En mi casa siempre hubo cuadros, por ejemplo paisajes. Ahora tengo el gusto de estarme llevando (a México) Un Arze Góngora, una pieza de Cochabamba, un paisaje que se parece mucho a uno que teníamos en la casa de mis padres. Esas fueron referencias de que existía la pintura como un oficio.

¡OH! ¿Esta satisfecho con la decisión de haber desarrollado su arte en México?
Sí. Me siento afortunado porque México es un país excepcional para los artistas; tiene la combinación del primer mundo y del tercer mundo.

Uno pude tener una cantidad de servicios y posibilidades, que hacen que uno pueda desarrollarse aún más.

Por otro lado, los artistas allá tienen mucha acogida de los coleccionistas que toman con mucha seriedad y profesionalismo el arte. Uno pude desarrollar una carrera impecable gracias a ese cultivo que existe en México.

¡OH! ¿Cuándo sintió por primera vez el sabor del éxito?
Todavía no lo he sentido, Lo que sí he sentido son emociones de gran satisfacción y de gran alegría, por ejemplo, cuando expuse en el Museo Nacional de Arte (La Paz). Entrar al Museo y ver todos los balconcitos llenos de gente como si fuera la ópera y sentirse como “El barbero de Sevilla”, ver caras amigas...Esas sensaciones son maravillosas y hacen que uno siga trabajando, comprometiéndose más a hacer un trabajo serio y responsable.

¡OH! Entonces, ¿recién vendrá ese sentir del sabor del éxito?
En realidad no sé cual es el éxito. Yo creo que el éxito está en la posibilidad de poder vivir de tu trabajo, de desplazarte y comprar tu libertad a través de un oficio que te apasiona, ése es el éxito. Y en ese sentido, ya lo he alcanzado.

¡OH!: Su obra tiene un estilo definido, muy marcado, ¿Cómo surge ese estilo?
De una forma casual. Yo en México viví en la casa del maestro Humberto y él era muy amigo de un pintor también muy reconocido, Francisco Corzas.

Yo era estudiante de Arquitectura y dibujaba, a él le gustaba mucho mi trabajo. Para mí, entrar en esa casa, ver esos cuadros de gran formato, sentir el olor a óleo, era como recibir una cachetada, yo entraba y temblaba.

Sin embargo, es increíble que hasta el día de hoy me sirve lo que me dijo, pese a que después hice la maestría en artes y me involucré más. Cuando lo conocí yo no tenía ninguna exposición, pero él me dio unos pasos que hoy uso y han sido básicos para mi carrera.

Me aconsejó que como pintor debía desde un principio elegir un estilo, afinarlo y definirlo, para que la gente que vea (mis pinturas) pueda decir ‘éste es un cuadro de José Bayro’.

Tengo un dibujo (ver dibujo de "ACERCA DEL AUTOR") de un rostro por ahí que lo hice en la Universidad más o menos el 82, me gustó mucho ese rostro y de ahí he ido madurando y mejorando las técnicas pero a partir de ese rostro han salido todos los cuentos que tienen mis cuadros.

Si ahora mis personajes tienen anatómicamente algunos puntos acertados, han sido dados por el proceso, el desarrollo. Ha sido a la inversa; antes mis personajes eran totalmente amorfos, pero no era mi intención descubrir una anatomía perfecta. Ahora como que se están afinando, lo cual me da pena, porque antes eran más frescos.

¡OH!: El hombre es una constante en su obra
En un principio era psicología , me gustaba mucho el interior del personaje, qué es lo que estaba pensando. Mis cuadros eran como inexpresivos, como una fotografía tomada sin previo aviso, caras muy planas. Pues ahora mi pintura es mas hacia afuera y sí ya son más expresivos (mis personajes.)

Hay mucho humor, lo bello del horror, el sarcasmo.

Un amigo mío me dijo una vez algo muy lindo viendo un cuadro mío: “eres un "cabron" porque tus cuadros son muy bonitos, muy interesantes pero disimuladamente nos clavas lentamente un estilete”.

Esa expresión me pareció fascinante porque dentro de la risa, luego vas viendo el trasfondo de la obra y encuentras verdades y cosas que alguna gente le toca y se asusta o se divierte.

¡OH! Se dice que el artista está en una constante búsqueda a través de su obra, ¿qué piensa Ud. Al respecto?
Sí, hay una constante búsqueda. Yo creo que es la misma vida que es una inquietud total. Insatisfacción de estar buscando y decir ya vi esto, ya estuve ahí, regresé pero no es suficiente, hay más y más.

¡OH!¿Es la pintura un desahogo?
Más que desahogo, en mi caso es un acto de placer infinito. Yo ahora me voy de Bolivia henchido de familia, amigos, cariño, imágenes, me estoy llevando un batán, un Arze Góngora, chuño, incluso una lámpara que estaba en el comedor de la casa de mis padres para ponerla en mi dormitorio de Puebla.

Yo despierto en la mañana y veo objetos de mi infancia y me dan paz y tranquilidad. Entonces más que un desahogo ahora voy a llegar con una energía increíble y voy a preparar muchos bastidores, muchísimas placas; voy a trabajar con tres talleres de grabado sobre metal, sobre cobre y en varias técnicas.

Voy a retomar la escultura también, voy a trabajar con cerámica y el óleo, que voy trabajándolo sobre unos linos lisos y de grano muy grueso en pequeño y gran formato.

¡OH! ¿Es usted metódico para trabajar?
Dentro del gran desorden soy muy metódico, rayando lo anecdótico. Tengo un calendario anual de pintar. En enero comienzo a pintar muy fuerte hasta marzo.

Me levanto en la mañana, desayuno y me pongo a pintar hasta las dos de la tarde cuando ya está listo el almuerzo. En la tarde, si ya no hay buena luz o si tengo otra cosa que hacer, ya salgo, pero procuro en la mañana pintar los lunes, miércoles y viernes.

¡OH! ¿Cuán importante es la inspiración en la creación, respecto del tiempo de trabajo que uno del dedica al arte?
Es fundamental, importante porque es el uno por ciento de todo lo que puedes hacer; el 99 por ciento es trabajo y disciplina.

¡OH! ¿Qué planes tiene este año?
Trabajar como loco, tratar de sacar mi obra un poco más. Yo tenía planeado una exposición para Diciembre del pasado año en el Centro Patiño en Cochabamba y me cambiaron la fecha para Marzo.

Hubo un problema, bueno mas bien la gran fortuna de que venga a Cochabamba a exposición, en esas fechas, de Graciela Rodo Boulanger, esa artista tan comprometida. Por eso me movían mi fecha para Marzo y yo no puedo aceptar puesto que doy clases en México.

Este año espero tener la fortuna de exponer en Cochabamba porque hace seis años que no expongo aquí y es una pena, hay muchísima obra que se queda en México y yo creo que hay una evolución que sería muy lindo mostrar en Cochabamba.

¡OH! ¿Siente que su pintura tiene mayor reconocimiento en México?
Pienso que sí, nada más que yo creo que antes me conocían más aquí. Me estaba abriendo un campo en México pero como que ahora se ha dado la vuelta la tortilla y tengo un grupo de coleccionistas que me conocen (allá) y siento que en Cochabamba como que ya me están olvidando (ríe).

¡OH! ¿A que aspira como pintor?
Yo creo que todos aspiramos a algo. Simplemente quisiera tener una vida tranquila, ordenada, poder gozar de la compañía de toda mi familia, los quiero muchísimo, siempre estoy pendiente de ellos. Tener una vida tranquila poder moverme y disfrutar de tantas cosas que hay por todo lado, me encanta la música, ir al teatro. Soy un gitano que esta saboreando de todo lo que pueda. Quiero estar tranquilo y que venga lo que venga.

¡OH! Hace tres años, cuando le hice la misma profunda en una entrevista, usted. Respondió que aspiraba a que su obra llegue, por ejemplo, a estar en el Museo metropolitano de Nueva York.
Todos los artistas aspiran a eso, a un gran reconocimiento. Y en ese reconocimiento está también la madurez. Hace tres años pensaba de una manera y ahora pienso de otra. Se van dando las cosas.

Me encantaría, por ejemplo, tener una exposición en el Reina Sofía de Madrid, imagínate. Si eso llega, llegará. Veremos que pasa, por que hay muchos artistas muy talentosos que están trabajando más que yo. En otros aspectos, tal vez mi pintura para algún crítico de arte no sea exactamente lo que se está manejando ahora. Por ejemplo, en la bienal de Venecia ya son tres años que no se pone ni un cuadro, todos son instalaciones y performance, etc. No se sabe que va a pasar.

El único catalizador que tenemos es el tiempo, para ver si la obra trasciende o no.


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